Autora: Ana Rojas Martín

“Quien ayune en el mes de Ramadán creyendo en Dios y buscando Su recompensa, todos sus pecados previos serán perdonados”

(Sahih Bujari: 38)

 

Desde este sábado 25 de abril ha comenzado oficialmente el Ramadán en Marruecos, de acuerdo con las indicaciones del Ministerio de Asuntos Religiosos. Se trata del mes más importante para los más de  2.000 millones de musulmanes en el mundo, ya que es el mes en el que el Corán fue otorgado al Profeta Mahoma. Sin embargo, su celebración durante la pandemia del COVID-19 se materializará a través de grandes transformaciones a partir de este fin de semana.

 

“Iftar”, desayuno tradicional de Ramadán. Fuente: Pinterest.

Normalmente, el primer día de Ramadán comienza con la aparición de la luna a finales de Sha’ban, el octavo mes del calendario musulmán. Durante este mes, los creyentes practicantes no comerán ni beberán líquidos hasta el anochecer, lo que se conoce como “el fajr”, cuando se come “el maghrib”, que significa “de la puesta”, aludiendo a la comida nocturna tras la puesta de sol. Antes de comenzar el ayuno diario, el llamado “sawm”, miles de musulmanes se levantan antes de que salga el sol para tomar el “suhoor”, la comida previa al amanecer, y realizar el “fajr”, el primero de los cinco rezos diarios. También es importante abstenerse de consumir todo tipo de bebidas, de fumar y de las relaciones sexuales durante las horas de sol. Finalmente, pasado el ayuno, llega el momento más especial del día: la cena familiar donde se realiza una gran comida para recabar fuerzas. Sin embargo, estos eventos numerosos y conmemorativos cambiarán con la llegada del coronavirus.

 

Tras conocerse la fecha de inicio del mes sagrado, el Gobierno decretó la principal medida en el contexto de la crisis sanitaria vigente. De esta forma, el Ministerio de Interior anunció estos días el establecimiento del estado de alarma; desde el primer día de ayuno, se prohibirán los viajes nocturnos entre las 17.00h de la tarde y las 05.00h de la madrugada, en un intento de adaptar las medidas de contención a la festividad. Como ya estaba establecido, se prohíbe todo movimiento fuera del hogar en este horario, con la excepción de aquellas personas que trabajen en actividades esenciales o salidas para hacer compras de productos básicos una vez al día, una persona por vivienda y con el permiso correspondiente. Será el 20 de mayo el día en que se revisará la situación y se tomarán medidas, ya sea alargar el estado de alarma o comenzar la desescalada del confinamiento. El Ramadán habitualmente se vive como un momento de reuniones y visitas familiares, que este año tendrán que efectuarse de forma remota a través de llamadas o videollamadas.

 

Estas medidas han confirmado lo que desde hace semanas se venía esperando: el confinamiento se ha introducido en la vida y rutina de toda la población, y ahora también en una de las conmemoraciones más importante del mundo musulmán. El Ramadán este año se celebrará en casa, con la familia nuclear y sin la posibilidad de acudir a espacios de rezo y reunión colectiva. El pasado 20 de marzo, siguiendo las medidas adoptadas respecto al cierre de la Gran Mezquita en La Meca y la Mezquita del Profeta en Medina, el Gobierno marroquí llevo a cabo el cierre de las 51.000 mezquitas del país. Días antes, el Rey Mohammed VI comunicó al Consejo Superior de Ulemas la medida relativa a la clausura de espacios de encuentro y rezo colectivo, algo que la institución respaldó en un comunicado de prensa el 16 de marzo.

Los rezos nocturnos tradicionales durante el Ramadán, conocidos como tarawih suelen atraer a numerosas personas, que desbordan los recintos de las mezquitas y ocupan calles y carreteras enteras. Por esta razón, el Gobierno pretende evitar estas aglomeraciones, con el fin de evitar la extensión de contagios durante las celebraciones.

 

Según el Corán, ayunar en Ramadán es un deber religioso de toda persona adulta y sana, bien sea hombre o mujer. Sin embargo, ante la situación de emergencia que atraviesa el país, el rey Mohamed VI, en su categoría de comendador de los y las creyentes, reafirmó en un comunicado que la ley también prioriza la protección de la vida por encima de cualquier otra consideración. Por ello, las concentraciones serán canceladas y las oraciones religiosas televisadas. Estos días también se están difundiendo rezos con versículos del Corán vía Whatsapp y aplicaciones como el Muslim Pro, con el fin de poder guiar la celebración a distancia. Por otro lado, y junto a los demás eventos propios de estas fechas, se han cancelado también otras convenciones a pie de calle, como es el caso de las mesas de misericordia, donde particulares y asociaciones comparten el iftar de manera comunitaria.

 

Tienda de alimentación. Fuente: El Faro de Ceuta.

Las fronteras también continúan cerradas, por lo que muchos migrantes siguen atrapados a las puertas del país sin poder volver a casa. Estas situaciones tan sumamente complicadas mantienen alerta a las ONGs, que hacen esfuerzos por asistir a aquellas personas más afectadas por la situación, con el margen de maniobra existente.

 

A pesar de la pandemia, el Ramadán sigue siendo uno de los cinco pilares del islam, y solo se exime el ayuno en situaciones excepcionales, como es la de la infancia, las embarazadas y las personas enfermas. Aún en situación de pandemia mundial, se espera que la celebración del mes sagrado pueda tener lugar en los hogares, a pesar de que se vaya a sentir la ausencia de las reuniones familiares y todo el ambiente que rodea la celebración en las calles de Marruecos.


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