Autora: Ana Rojas Martín

La crisis sanitaria llegó a Marruecos en el pasado mes de marzo, cuando el gobierno decretó el estado de alarma en el país. Por aquel entonces no llegaba a 100 el número de casos confirmados de coronavirus, pero ya se empezaron a tomar medidas, como el cierre de las escuelas a mediados de marzo, la imposición del teletrabajo en algunos sectores y el cierre de fronteras con algunos países, entre ellos, España. Hoy 24 de abril hay más de 3.600 personas contagiadas, 155  personas fallecidas contabilizadas y más de 470 personas curadas. Detrás de estas cifras frías se encuentra la compleja realidad de las familias y lo duro que está siendo vivir el duelo de la muerte de los seres queridos aislados, así como el empobrecimiento económico.

Calles vacías en Tetuán (Imagen: Facebook Tetuanía)

 

Marruecos se ha situado en la vanguardia de medidas contra la propagación del coronavirus. El 19 de marzo un comunicado del Ministerio de Interior aclaró que el estado de emergencia no implicaría el cese de la actividad productiva, pero las grandes limitaciones de movimiento de los ciudadanos están, sin duda, transformando las vidas de la gente. Y es que el confinamiento, y todo lo que ello requiere, tiene un significado determinante para una población acostumbrada a hacer vida en la calle. Además, a medida que los contagios aumentan, las restricciones gubernamentales son más severas; se han prohibido las concentraciones públicas y se han cerrado mezquitas, cafeterías, restaurantes, cines y otros espacios de encuentro. Las ciudades han quedado prácticamente vacías; casi sólo transitan por ellas vehículos militares y policiales, y aquel que desafíe el estado de confinamiento puede cargar con una detención que conlleve de 1 a 3 años de cárcel. Solo está autorizada a salir una persona por vivienda, y debe de hacerlo con el documento sellado por el “muqadam” (funcionario público responsable en el barrio que visitó cada vivienda). Las ciudades están cerradas y no hay transporte entre ellas. Las fronteras terrestres, aéreas y marítimas están cerradas. En la actualidad los hospitales están funcionando sin colapso, aún así, las autoridades se han adelantado a posibles problemas de disponibilidad de espacio y los militares han preparado hospitales de campaña. Así mismo, se han preparado numerosos hoteles para la utilización de sus camas con fines sanitarios.

 

Mientras tanto, en sus casas, miles de personas sufren las consecuencias de la pandemia. Los empleados del tercer sector, del turismo y transporte han experimentado un gran golpe económico como producto de las medidas de contención. El entorno laboral ha vivido una suspensión generalizada de empleos y trabajos jornaleros de gran importancia para la actividad económica del país, como son los comerciantes, los camareros, y los artesanos, entre otros. La situación es

Calles del Ensanche de Tetuán (Imagen: Facebook Tetuanía)

especialmente dura para aquellas personas dedicadas a la economía informal, acostumbradas a vivir al día. Ante esta generalizada situación en el país, el Gobierno de Marruecos estableció un programa social de ayudas para los hogares más empobrecidos, especialmente para aquellos que han perdido su empleo tras el anunciamiento de la emergencia sanitaria. Estas ayudas entraron en vigor el pasado 6 de abril, y constan de bonos de 800 y 1.200 dirhams (que equivalen a 72 – 108 euros aproximadamente), y están destinados a ayudar a 4 millones de familias en todo el país. Así mismo, se han repartido bonos de compra de comida en supermercados y la alimentación de las familias en situaciones más precarias está garantizada. Hay que tener en cuenta que las sociedades árabo-musulmanas habitualmente se caracterizan por la hospitalidad y la solidaridad comunitaria, rasgos que se están viendo acentuados en esta crisis.

 

A pesar de estas útiles medidas, su implantación en ocasiones se ve dificultada. Las ONG locales nos informan de que en varias zonas, entre ellas la ciudad de Tetuán -donde se encuentra parte del equipo de nuestra asociación- esas ayudas estatales, pueden no llegar a las familias empobrecidas. Esto ocurre debido a que no existe una trazabilidad y un seguimiento de los casos por parte de las instituciones públicas; es decir, no hay una red de servicios sociales estructurada que se encargue de esta tarea de forma continuada, por lo que en el caso de esta crisis, las familias beneficiarias de las ayudas en algunas ocasiones habían cambiado de domicilio o de número de teléfono y a la hora de recibir las ayudas los equipos de voluntariado movilizados por las instituciones públicas y la sociedad civil no consiguen contactar con ellas. El estado ha creado un sistema de altas y bajas a través del sms con el fin de reparar esta situación. Desde la Asociación MAS, junto con las ONG locales nos hemos puesto al corriente de los procedimientos para la recepción de ayudas y nos hemos coordinado con las ONG locales, estando atentos a sus necesidades; la mayoría de ellas se encuentran ahora en proceso de solicitud o recepción de las ayudas para las familias con estas necesidades. Así mismo, hemos podido organizarnos y entregar cestas de alimentación y productos básicos de higiene a familias en situación de vulnerabilidad extrema durante las primeras semanas de esta crisis, hasta que las medidas del estado han comenzado a materializarse.

Avda. principal Mohammed V de Tetuán (Imagen: Facebook Tetuanía)

 

Además, la crisis del coronavirus ha coincidido con las vísperas de Ramadán. En Marruecos, las autoridades municipales han tratado de adelantarse a la época de compras que precede a la celebración nacional del Ramadán. Se han establecido medidas preventivas en relación al tránsito de ciudadanos por mercados y zocos, como la obligación legal de portar mascarillas y también se han autorizado negocios concretos para la preparación y comercialización de dulces y otros productos tradicionales específicos de este mes sagrado.

 

La pandemia golpea a países donde los mecanismos de protección a la ciudadanía y el bienestar no están diseñados para hacer frente a una emergencia sanitaria que penetra de raíz en las vidas de las personas que nos rodean. Desde la Asociación MAS, y de la misma forma que la mayoría de organizaciones locales de nuestro ámbito, hemos cancelado nuestros programas hasta nuevo aviso. Aún así, creemos que es importante no perder de vista nuestros objetivos y la importancia social de nuestra acción, por lo que continuamos haciendo y aportando lo que está en nuestra mano, dentro de las limitaciones actuales. Además, en el caso de que las autoridades autorizasen y recomendasen de nuevo el tránsito interfronterizo, se retomarían los programas planificados, cuyas fechas están indicadas en la sección “programa” de nuestra web

 

Queremos terminar informando de buenas noticias: en mitad de nuestro proceso de adaptación a la cuarentena y el teletrabajo, ¡ya estamos finalizando la página web de la Asociación MAS! Muy pronto estará publicada. Estos días también estamos realizando tareas administrativas y de gestión, poniendo nuestras cuentas al día y organizamos una sesión informativa online vía ZOOM, para comunicar la acción del proyecto VEM, con el fin de seguir contando con la colaboración de posibles personas voluntarias y explicar la situación actual desde el terreno.

 

La cuarentena está transformando nuestras vidas, pero desde la Asociación MAS seguimos pendientes de actuar en base a esos cambios, con el fin de impulsar el apoyo solidario mutuo y conseguir salir de las dificultades que se nos presenten, junto al resto de organizaciones y familias que nos rodean. Hasta entonces, nosotros también nos quedaremos en casa, ¡ya queda menos!


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